Bosque y Playa

Celebra la dualidad perfecta: el refugio del bosque y la inmensidad del mar, unidos por un solo paso.

El Encuentro de Dos Mundos: Donde el Pinar Besa el Mar

En Necochea y Quequén, no tenés que elegir. La frescura del pinar y el salitre del Atlántico conviven en un mismo horizonte, ofreciendo un beneficio doble para el cuerpo y la mente.

El Bosque: Tu Refugio Natural

Caminar por el Parque Miguel Lillo es sumergirse en un microclima de calma. Sus más de 600 hectáreas no solo protegen a la ciudad, sino que ofrecen senderos de sombra ideales para el running, el ciclismo o simplemente para desconectar del ruido bajo el susurro de las copas de los árboles.

La Playa: Tu Espacio Infinito

A solo unos metros, las dunas se abren para dar paso a las playas más amplias del país. Desde la energía de los balnearios del centro hasta la soledad mística de las playas del sur y los acantilados de Quequén, el mar es el escenario para renovar energías.

El Beneficio Doble

Mañanas de Bosque: Yoga o caminatas respirando el aire puro y filtrado por los pinos.

Tardes de Mar: Deporte náutico o descanso frente a la inmensidad de un horizonte sin límites.

Atardeceres Únicos: El sol se pone tras los árboles mientras vos todavía tenés los pies en la arena.

Experiencia NEKOkemkem:

Disfrutá de la transición. Sentí cómo cambia la temperatura y el sonido mientras caminás desde la densidad del bosque hacia la apertura total del océano.

Necochea: El lugar donde el Bosque besa el Mar